Antes de nada, ¿en qué consiste el chunking? En estudios con series de números, se observó un hecho estadístico relevante, y es que la inmensa mayoría de las personas presentaban mejores registros en tareas de memoria tanto a corto como a largo plazo cuando lograban establecer significados en series teóricamente aleatorias. Los participantes en los experimentos trataban de recordar la información que se les presentaba, y en muchos casos intentaban optimizar esta tarea buscando grupos de números que tuviesen significados para ellos, como pudiesen ser fechas, números de teléfono u otros.
Como os podréis imaginar por lo que acabo de decir, el chunking puede ser definido como una estrategia perceptiva por la cual los sujetos tienden a agrupar información desestructurada en pequeñas unidades con sentido, llamadas chunks.
En muchas ocasiones, cuando nos enfrentamos a un oponente y vemos su ejército desplegado tratamos de identificar cada unidad sobre el tablero, le asignamos un rol en la partida, evaluamos su utilidad y su amenaza potencial. Sin embargo, no nos quedamos ahí, dado que en un intento por anticipar los movimientos del oponente buscamos las relaciones lógicas entre sus unidades y tratamos de imaginar a partir de eso qué es lo que puede hacer. Esto es chunking, estamos percibiendo un conjunto de estímulos y los estamos agrupando en función de su significado, y cuando lo hacemos estamos enfocando nuestra atención en las unidades del rival de una forma concreta.
Hasta aquí, todo bien. Ahora quiero hacer una pequeña aportación que viene a respaldar las virtudes de la redundancia, suficientemente expuestas por gente mucho más entendida en táctica que yo, como pueden ser Keldaur o MakurA. Lo que os quiero plantear es un beneficio adicional de la redundancia que está más relacionado con la percepción y la capacidad atencional que con sus beneficios táctico-probabilísticos. La idea es que, si nuestro ejército posee una gran variedad de unidades con funciones dispares, nuestro oponente va a realizar un proceso de chunking sistemático que le va a permitir asignar una respuesta a cada una de nuestras unidades en base a sus propiedades sin tener que hacer mucho esfuerzo, es decir, va a decidir una forma de suprimir nuestras amenazas antes de que terminemos de desplegar. Sin embargo, si nuestro ejército posee una gran cantidad de unidades iguales con funciones similares, rompemos este proceso de chunking, dado que es imposible establecer pequeñas porciones de significado que nos permitan planear de una forma rápida una respuesta eficaz. En otras palabras, no podemos "partir" el ejército del rival en unidades funcionales y nos toca analizar las amenazas de una forma global, lo que dispersa nuestra atención y hace más difícil hacer una buena selección de objetivos.
Por último, me gustaría puntualizar que como todo fenómeno perceptivo el chunking tiene lugar en espacios de tiempo inferiores al segundo. Esto es lo que le da su gran valor adaptativo, pero también es lo que podemos utilizar a la hora de condicionar los planteamientos del rival, dificultando su capacidad para tomar decisiones acertadas y anticipar nuestros movimientos. Aunque como casi todo en esta vida, es algo que se puede solucionar con aprendizaje y práctica.
¿Qué os parece, se os ocurre algún otro ejemplo de chunking aplicado a Warhammer 40k? ¿Sospechabais que algo así podía influir en la eficacia de la redundancia?
¡Saludos!