El otro día hablábamos de un modelo sencillo de motivación y comentábamos qué variables influyen según dicho modelo. Estas variables son las que propician que hagamos conductas, que son conductas orientadas a una meta. Esto es vital, podemos presuponer que toda acción humana va dirigida a una meta, tiene un objetivo. Este objetivo va a determinar, a su vez qué acciones escogemos para tratar de llegar al mismo, en un proceso de contraste y aprendizaje continuos.
Durante este proceso, vamos evaluando los resultados de las acciones que emprendemos para acercarnos al objetivo, y para ello utilizamos muchas estrategias: comparamos con la experiencia previa, nos comparamos con los demás, juzgamos la utilidad de nuestras acciones. Pero además, vamos tratando de predecir si con lo que hacemos y hemos hecho hemos aumentado nuestras posibilidades de lograr el objetivo, o si por el contrario las hemos disminuido.
Lo importante de las expectativas es su efecto sobre nuestro propio juicio. Si nos juzgamos capaces de alcanzar el objetivo, las expectativas serán altas. Sin embargo, si pese a estas expectativas no alcanzamos nuestra meta podemos decir que no estaban ajustadas a la realidad, es decir, que no hemos evaluado correctamente nuestras posibilidades. Y esto lleva a la frustración. Por eso es vital ser capaces de realizar un proceso de análisis interno, autocriticarnos y hacer evidentes nuestras limitaciones, porque si conseguimos establecer metas ajustadas a nuestra realidad, nuestras expectativas serán más realistas y seremos más resistentes a la frustración.
Y para muestra un botón. En un par de domingos tengo mi primer torneo serio y estoy en proceso de testear una lista lo más competitiva que pueda. De momento los resultados están siendo muy buenos, y mi experiencia hasta el momento sigue la misma línea. Dado que mi objetivo en el hobby es mejorar mi juego y ser lo más competitivo posible, mis expectativas iniciales hacia el torneo eran ganarlo. Sin embargo, ¿os parece que en mi caso esta es una expectativa realista? Ya os adelanto que no. Por eso estos días he estado haciendo autoanálisis de mi situación, y a continuación os expongo las debilidades que me he encontrado:
1.- Tengo relativamente poca experiencia jugando en general, y ninguna jugando torneos en particular.
2.- No he testeado suficientemente la lista, y lo que la he testeado ha sido dentro de mi grupo habitual de jugadores, es decir, contra ejércitos cuyo funcionamiento conozco.
3.- En el torneo habrá gente que no conozco, con listas que no conozco y probablemente bastante competitivas, y por encima de todo, manejadas con gente con mucha más experiencia que yo usándolas.
Una vez visto esto, ¿os parece realista esperar ganar? A mí no, y por eso he cambiado mis expectativas. Mi objetivo para este torneo es mejorar mi juego y aprender más sobre distintos ejércitos con los que no tengo experiencia, y mi expectativa ahora mismo es que aprenderé lo máximo posible y disfrutaré de un día en el que cada derrota va a ser una lección irrepetible. Y esta expectativa es algo que puedo cumplir, lo que me facilita el hecho de disfrutar la experiencia, lograr el objetivo y me hace más resistente a la frustración.
¿Os parece que mi expectativa para el torneo es más realista ahora? ¿Cuáles son vuestros objetivos y expectativas en el hobby? ¿Sois más conscientes de las ventajas de tener expectativas ajustadas a la realidad? ¿Os parece interesante el tema del autoanálisis?
Saludos a todos, y a disfrutar del hobby como más lo hagáis.