En primer lugar nos hemos de plantear qué es la asertividad. La definición teórica pura nos dice que es una habilidad social, pero no es sólo eso, podemos decir que
la asertividad es una habilidad social que nos ayuda a tener relaciones sociales más satisfactorias, pero también es una filosofía de vida que reafirma nuestra individualidad y derechos desde el respeto y la tolerancia a los demás.
Por seguir en la línea de las entradas anteriores, el estilo asertivo supone poner los derechos propios junto a los derechos de los demás, ni por encima, ni por debajo. A lo largo de nuestra vida, se nos educa en un sistema de valores que nos inculca que hemos de renunciar a nuestros derechos cuando entren en conflicto con los de los demás, condenando la persecución de los objetivos propios y colocando a quienes lo hagan la etiqueta despectiva de egoístas. Pues bien, la asertividad supone romper con todos estos aprendizajes sociales destinados a garantizar la cohesión de la estructura social, supone que en una época de globalización económica, cultural y social seamos capaces de luchar y defender nuestros derechos desde el respeto a los demás.
De esta forma, un jugador asertivo es aquel que sabe qué espera de su hobby y que busca conseguirlo de forma activa, que sabe que tiene derecho a hacerlo y hace que los demás respeten ése derecho, respetando a su vez el derecho de los demás a entender y disfrutar su hobby como quieran. Además, el jugador asertivo sabe qué le hace sentir su hobby y no lo esconde, no se deja manipular por la opinión de los demás y él a su vez no los manipula.
Estas afirmaciones en un principio pueden parecer sencillas, obvias e incluso estúpidas, pero a medida que tratas con gente vas descubriendo que no lo son, y si te paras un par de horas a mirar dentro de ti mismo te das cuenta de que hay muchos derechos que desconoces, repudias o no puedes disfrutar por presión social o cultural.
En próximas entregas compartiré con vosotros los derechos asertivos modificados y adaptados al hobby, pero por ahora y a fin de que os sirva de reflexión os voy a compartir tres hipotéticos casos, cada uno reflejará la forma de actuar de uno de los estilos asertivos, pero no os diré cual. Cada uno que interprete las situaciones y si quiere, que comente sus conclusiones libremente en los comentarios.
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A: ¡Eh tío, me encanta cómo has pintado tu ejército!
B: ¿Pero de qué vas? Si no tiene más que pincel seco y cuatro luces.
A: Eh, lo que tú digas.
B: Pues eso, que pinto fatal y punto.
A: Pues nada.
La conducta de A es:
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A: Oye, ¿qué te parece si nos apuntamos al torneo de la semana que viene en la tienda?
B: Y dale con los torneos, tengo medio ejército sin montar ni pintar y cada vez que tengo alto de tiempo, llegas tú con tus torneos.
A: Bueno, es que me gusta jugar contra gente nueva, pero es lógico que quieras dedicar más tiempo a tener el ejército en condiciones, ¿qué te parecería que te ayudase a montar lo que te falta para poder ir al torneo?
B: Pues oye...
La conducta de A es:
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B: ¿Puedo coger esa miniatura para verla más de cerca? Es que te ha quedado genial.
A: Claro, adelante.
(B coge la miniatura con los dedos y por la cabeza)
A: ¿Pero qué narices haces, tú sabes la de horas que lleva esa miniatura?
B: (Dejando la miniatura) Lo siento...
A: ¡A mí me da igual que lo sientas! Como hayas estropeado la pintura...
B: Oye, tampoco es para tanto.
A: Hay que ser idiota, aún encima me discute el tío...
B: Joder, si lo llego a saber no digo nada.
La conducta de A es:
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¿Qué os parece el asunto de la asertividad? ¿Lo conocíais? ¿Se os ocurren ejemplos de situaciones que habrían mejorado usando la asertividad? ¿Qué alternativas daríais para mejorar las situaciones de los casos que he propuesto?